Pilar Sampedro ‘Un Paseo Por La Habana’

Descripción:
Una ventana abierta al Malecón de la amplia avenida, un músico que toca pianos lacados, la eterna mujer de sombrero con flores, puro en mano, las calles colmadas de canciones libres, personajes de risa perpetua, rostros de arrugas amables, el mar acariciando las rocas… ¿Pero qué es esto Pilar? Cómo es posible condensar así el ambiente de La Habana en tu corta estancia.
Vemos a niños que se mueven como el viento y las risas. Se divierten entre los adoquines bañados por la libertad del sueño imaginado. Juegan como los peces en el interior de esa fuente salpicada de himnos alegres. La ciudad es suya y así la observa otro niño desde lo alto de un balcón desnudo, sin ropa tendida. Llueve.
La música, los aromas y los sonidos, están presentes. Al son de las olas de un mar abierto suena la trompeta del viejo guerrero, sentado ante la vida, con la maleta abierta llena de percusión, violines, maracas y guitarras, acompañando bailes caribeños que se extienden más allá de nuestros ojos ¡Qué mirada la de ese músico del piano barnizado con sus teclas de hueso desgastado! En las imágenes oímos música mientras se representa el alma captada por el blanco y negro, y el color de las vidas. Todavía llueve.
Nos empapamos por ese mar embravecido que golpea sobre las rocas al vaivén de una mirada pintada de salitre. Al mirar la fotografía somos testigos y hasta nosotros, espectadores, nos llegan las gotas. Son como lágrimas las imágenes sumergidas en ese mar que cuenta viejas historias, como lo haría el peluquero de espejos encarados y clientes inmortales.
Universo de fotografías. Un paseo interrumpido en el tiempo. Testigo es aquel faro que guía las imágenes calladas, libres. Se percibe el disparo de la cámara al son de la habanera. El juego de los niños, los músicos de mil canciones, aquellos callejeros guitarra en mano junto a viejos automóviles, las tiendas de fruta con canciones y baile, los pescadores de recuerdos o los libros atrapados entre los estantes de la antigua plaza de Armas, se nos presentan como figuras urbanas contempladas desde la barra de la mítica bodega. Son aromas y sonidos fotografiados desde el interior de las vidas, desde el corazón de la vieja Habana, atrapados para la eternidad de la emoción.
Así es esta exposición de Pilar Sampedro resumida en apenas una semana. Parece de mil días. La lluvia ha cesado. Los paraguas de color chillón se cierran ante la imaginación desbordada de nuestra admirada fotógrafa. Presentimos ser protagonistas salpicados por las gotas de esa ciudad con ecos de caracolas. El mar y las calles golpean nuestra emoción y la música nos invita al baile. En nuestro imaginario contemplamos la muestra seguros de que somos nosotros los que estamos allí. Silencio, cerramos los ojos, soñamos.
(Texto de Rafael Solaz)
Lugar: Sala Gil Marraco, Luis del Valle 2, Zaragoza
Fecha: Del 21 de Abril al 12 de Mayo de 2017
Horario: Lunes a viernes de 18 a 21h.
Precio: Entrada gratuita

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