Sigfrido Martín Begué. El Lado Valenciano en la Fundación Chirivella Soriano de Valencia

Sigfrido Martín Begué falleció en 2010, en Madrid, su ciudad natal, con sólo cincuenta años. Aunque calificado como “el pintor de la movida”, sus registros fueron más amplios. Formado como arquitecto, desarrolló su trabajo en conexión con incontables referencias vinculadas a todos los ámbitos de la cultura (mitologías clásicas y contemporáneas, literatura, música, además del arte del pasado y de las vanguardias). Su pintura se presentó desde el principio como una especie de pintura conceptual, a veces alegórica, repleta de alusiones enigmáticas, pero siempre irónica, cuando no directamente sarcástica. Una de sus mayores preocupaciones fue el destino de la pintura en el mundo contemporáneo, un problema que se planteaba con más inteligencia que dramatismo. Y con notable optimismo, pues nunca dejó de pintar. Esta exposición es un homenaje que le debemos desde Valencia. En efecto, a partir de 1993, tras haber tomado contacto (y trabado amistad) con Manolo Martín (el gran artesà faller), Martín Begué comenzó a trabajar en una serie de proyectos que le convirtieron en un asiduo de nuestra capital. Ese lado valenciano es el que aquí se pretende poner en valor. No sólo por su calidad intrínseca, sino porque ayuda a comprender la versatilidad y complejidad de una trayectoria que, aun cuando centrada en la pintura, incluía también diseño de muebles, escenografías y montaje de exposiciones. Y hasta una falla. La muestra se articula en seis secciones . En la primera se expone una de las piezas concebidas para el espectáculo Los divinos, celebrado en la Plaza Mayor de Madrid en 1993. Cada una de las esculturas -procedentes del taller de Manolo Martín- presidía una actuación inspirada en la figura correspodiente. El Cid es el que aquí comparece por su relación con Valencia y porque dio lugar a una coreografía de Nacho Duato. La segunda sección está reservada a la pintura. En ella se hace patente lo que más le interesaba. Estos óleos nos presentan personajes (un mono negociante, un ilusionista, un héroe del cómic…) ocupados en la tarea de pintar y en su problemática situación, como la que se evoca en La isla de las pinturas (inspirada en La isla de los muertos de Boecklin) o en El entierro de la pintura (inspirada en El Greco). La tercera sección presenta Las Euromeninas, una obra también realizada en Valencia para el edificio Justus Lipsius de Bruselas, en 2002, con ocasión de la presidencia española de la Unión Europea. La obra no sólo conecta con la tradición de la pintura (Velázquez) sino con la de sus presuntos enemigos (Duchamp). En la cuarta sección se trata del cine, una de sus pasiones; se vincula con su amigo Pedro Almodóvar y con la película de Vicente Molina Foix rodada en Valencia, El dios de madera, en la que colaboró. En la quinta se incluyen los muebles que concibió para el 150º aniversario de Loewe, en un ejercicio plástico en donde combinaba diseño, escultura, pintura. Finalmente en la sexta -no podía se de otra manera- se evoca el inolvidable monumento que creó junto a Manolo Martín para la falla Na Jornana en 2001. Para más información : Fundación Chirivella Soriano C/ Valeriola, 13 46001 ValenciaTlf.: 963 38 12 15

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