Concierto De Depedro, 7 De Enero A Las 21 H. En Espacio Vías Leónjoven

Concierto de Depedro con toda su banda en Espacio Vias Leónjoven, presentando su nuevo disco “El Pasajero”.
Concierto de Depedro, en Espacio Vías Leónjoven.
Fecha: 7 de enero a las 21 h.
Entradas: anticipada 15 ? (El Gran Café y Ticketea) y 18 ? en taquilla.
[youtube https://www.youtube.com/watch?v=eujX756Ux5I]
El Pasajero, en pocas palabras.
Mi padre hablaba poco, no quería ponerlo todo perdido de palabras. Yo soy un bocazas. Mi padre hablaba poco, a veces ni hablaba, emitía un sonido, un gruñido o una pequeña risa. O lanzaba una mirada. No hacía falta más.
He pensado mucho en mi padre escuchando ?El Pasajero? porque es un disco callado pero lleno de sonidos, un disco sencillo pero cargado de mundos, un disco contenido pero infinito, un disco donde no sobra nada, un disco mágico a veces, diferente a casi todo lo que escuchamos, un disco que crea su propio lenguaje sonoro y literario. Eso es sorprendente: el inconformismo, la búsqueda constante de Jairo Zavala, su universo, alcanzan aquí una unidad, una coherencia y sobre todo una profundidad, una belleza, absolutamente emocionantes y transformadoras. No eres el mismo después de sumergirte en ?El pasajero?.
Dice Jairo que su pasajero no tiene nada que ver con el de Iggy Pop. No es el conductor, no lleva las riendas, es un observador que disfruta en el viaje, que sobrevive al viaje, aprende en el viaje, se hace viaje. Ese pasajero pueden ser miles de personas con las que Jairo se cruza en su recorrido incansable por el mundo. Esas personas que persiguen su día, su esperanza, que miran, esos invisibles a los que canta en una de las canciones más perfectas del trabajo: ?Déjalo ir?, un tema desnudo que invita a escuchar a los que no escuchamos.
Esos pasajeros recorren cada día la ?Panamericana?, esa vena de América que la cruza de Alaska a Tierra de Fuego, metáfora del gran viaje humano que ya tiene su himno, la canción que abre el disco y te hace bailar y pensar, te hace reír y te araña. Muchos de ellos llegan o cruzan el DF, la capital de México, la gran megalópolis a la que el pasajero Depedro canta junto al extranjero Bunbury, en un ejemplo insuperable de cómo pintar una ciudad con sonidos. Y que tiene su contrapunto en ?Hay algo ahí?, que recuerda que el mundo no está tan mal, que hay mucho bueno en cada uno de los hacen el mundo.
Hay también una mirada a los primeros pasajeros, a África. De ese continente nace la energía que desencadena este disco, más de tres años después de ?Un hombre bueno?. Y esa energía se recoge en ?Gigantes? que recuerda que da igual de donde vengas porque lo que importa es donde vas y en una canción tan demoledora como ?Antes de que anochezca? que funde música africana con norteamericana y en la que Jairo toca la guitarra como si fuera una kora. Un tema que crece y te agarra por dentro, que te eleva y te arrastra y que emocionó al gran John Convertino cuando lo grabó.
La grabación fue quizá el viaje más incierto de ?El Pasajero?. Jairo y los Caléxico en el estudio de Tucson, quince días de un gélido diciembre, grabando en analógico, sin posibilidad de rectificar, de retocar, lanzándose en busca de la emoción, del instante, de la honestidad. Incluyendo además deliciosos vientos y un cuarteto de cuerdas, con arreglos de Tom Hagerman de Devotchka e interpretado por músicos de la filarmónica de la ciudad, alentados al grito de ?aptretad, apretad, que esto es rock?. Y vaya si aprietan, suavemente, casi hipnóticamente, en ?La casa de sal?, un viaje al territorio de la infancia. Y aprietan, pero la garganta, en ?Ser valiente?, otra de las joyas de este disco, una declaración de vida.: hay que ser muy valiente para mantener lo que más se quiere.
Y en esta mezcla de colores está la luminosidad y el divertimento de ?Solo el sonido?, la muy sorprendente y cincuentera ?Acuérdate?, con la voz de Gaby Moreno tan sugerente como en el resto del disco, y la íntima, casi minimalista, ?Miedo?, una petición muy especial que se queda en el regusto de la escucha.
En el ?Pasajero? Jairo depura esa técnica tan suya: ir de lo íntimo a lo general, de lo personal a lo social. Y lo hace también con la música: acariciarte con el meñique y luego dejarte en medio de la tempestad. Escuchando ?El pasajero? sientes que te habla del mundo, que te hace viajar por él, pero también te habla de lo más pequeño de ti, de las personas que quieres. Quizá por eso he pensado tanto en mi padre. Quizá por eso vosotros sentiréis tantas cosas con este disco. Podría decir mucho más, alargarme, pero como decía mi padre: ?callao, está dicho?.

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