“hombres Feroces” De Christian Bagnat

Al principio el hombre era un vapor flotante en un océano de brumas y aguas. Sin poder encarnar, los Sin Huesos allí flotaban, en aspiración de un cuerpo.Luego ese Hombre Éter fue concretando su descenso a la materia, cada vez más densa y monstruosa, Hombres acuáticos, terribles, perversos. ‘Ellos se disgustaron, nuestra Carne, no está ahí, no hay Moradas para la vida ‘; los primeros fracasos en el intento de crear hombres. Los espíritus de las alturas lucharon con los Hombres-Cabríos, con los Hombres de cabeza de perro y con los Hombres cuerpos de pez. Los hombres-animales se hicieron feroces, y los hombres y ellos se destruían mutuamente. El Hombre permaneció vacío e insensato, se volvieron ellos de cabeza estrecha. Sombras sin entendimiento.’…Comenzó la ‘Caída’ la rebelión de la materia contra el espíritu. Y de las gotas de sudor, del residuo de la substancia material procedente de de los cuerpos muertos de hombres y animales de la Rueda anterior, y del polvo desechado, fueron producidos los primeros animales, con hueso, dragones del océano y Sarpas voladoras añadidos a los seres que serpentean.”…Y aquellos que carecían de Chispa, tomaron para sí enormes animales hembras. Engendraron con ellas razas mudas. Mudos eran ellos mismos. Pero sus lenguas se desataron…engendraron monstruos encorvados, cubiertos de pelo rojo, andando a gatas. Una raza muda para guardar callada la vergüenza.”Viendo lo cual los Espíritus que no habían construido Hombres, lloraron diciendo: ‘Los sin mente, han profanado nuestras mansiones futuras. Esto es Karma. Habitemos en las otras. Enseñémosles mejor para evitar males mayores’. Así lo hicieron.’Estos hombres feroces, desajustados de sus propios cuerpos, enseñan su malestar. Violentados por sus cuerpos inapropiados, son los cuerpos desesperados por encontrar paz. Van golpeándose con todo lo que se encuentran, destruyéndose, inarticulados, sin mente, los Adanes de la primitivas razas humanas.’Ellos construyeron enormes ciudades. Con tierras y metales raros ellos construían. De los fuegos vomitados, de la piedra blanca de las montañas y de la piedra negra, tallaban sus propias imágenes a su tamaño y semejanza, y las adoraban.”…Construyeron grandes imágenes de nueve yatis de alto: El tamaño de sus cuerpos. Fuegos internos habían destruido la tierra de sus padres. El agua amenazaba. Las primeras grandes aguas vinieron. Ellas sumergieron las siete grandes islas.’Los justos todos salvados, los impíos destruidos. Con ellos perecieron la mayor parte de los enormes animales, producidos del sudor de la tierra.’Las Estanzas de DzyanAntropogénesisDoctrina Secreta Tomo IIIH.P. BLAVATSKYArturo Prins

Array

Escribe tu opinión

Debes estar conectado para escribir una opinión.

¿Informar esto?

Enviar a un amigo

Enviar consulta

Reclamar Punto

¿Cuál es el proceso de reclamo?