Festividad Del Curpillos. 16 De Junio De 2017

Fiesta declarada de interés turístico regional.
Aunque en los últimos tiempos ha sufrido alguna variación en su fecha, por el traslado de la Solemnidad del Corpus Christi del jueves al domingo, el Curpillos se celebra el viernes siguiente a la mencionada festividad. Su celebración está unida de manera inexorable al Monasterio de Santa María la Real de las Huelgas, fundado por el rey Alfonso VIII y su mujer la reina Leonor, donde tienen lugar todos los actos matutinos y, aunque tuvo momentos a lo largo de su dilatada historia en que estuvo a punto de desaparecer, actualmente se mantiene más viva que nunca. El Curpillos tiene consideración de fiesta local desde 1953, aunque sólo lo fue en jornada completa desde 1979; hasta entonces, aún debía acudirse al trabajo hasta las doce del mediodía. Además está declarada fiesta de interés turístico regional. Cronistas como Mari Cruz Ebro o Anselmo Salvá nos han ilustrado cómo fueron las celebraciones  y actos desde finales del siglo XIX. Sin embargo, de fechas anteriores no tenemos ninguna referencia. Gracias a estos autores podemos ver cómo han ido cambiando las costumbres y el protocolo. Solamente hay que contemplar las fotografías del decimonónico artista Juan Antonio Cortés ?fondo que puede consultarse en el Archivo Municipal? y compararlas con las actuales.
Al Curpillos asisten las máximas autoridades tanto civiles como religiosas y militares de la ciudad, que también participan en la procesión siguiendo la etiqueta y protocolo que marca cada época. Dicha procesión nunca ha dejado de celebrarse, aunque sí que ha modificado su recorrido en alguna ocasión por las inclemencias del tiempo burgalés. En ella el Santísimo Sacramento es portado bajo palio, mientras la máxima autoridad militar porta el Pendón de las Navas de Tolosa, que desde 1953 no es el original ?custodiado como la joya que es en el Museo de Telas Medievales de las Huelgas?, sino una fiel reproducción. Parece ser que este trofeo conseguido por Alfonso VIII es un adorno de la puerta de entrada del sultán Muhammad al-Nsir, conocido entre los cristianos como Miramamolín.  Tras la parada militar entran en acción los elementos típicamente burgaleses y que dan más colorido a la fiesta como son los Gigantones, Gigantillos, Danzantes y Tetiones. Cuenta Salvá que los Gigantones en Burgos se remontan a la época de la Reforma Protestante. En el año 1899 toman su aspecto actual y nacen también los famosos Gigantillos, cuya indumentaria da a entender que se trata de un alcalde y la alcaldesa de un pueblo de la Sierra de Burgos.El origen de los Danzantes se pierde en la historia.
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