Palacio Abaroa

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Palacio que perteneció al financiero José María Abaroa, que vivía en París y veraneaba en Lekeitio, su ciudad de origen. Es de estilo neobarroco del segundo imperio francés y fue concebido por el arquitecto francés Alfred Feine en estilo ecléctico allá por 1991. Actualmente pertenece al Ayuntamiento, que una vez rehabilitado, tiene previsto convertirlo en un centro cívico abierto a todos los vecinos.

Está en trámites de ser protegido por el Gobierno Vasco, incluyendo el jardín, la glorieta y residencia del guarda así como la ermita de la Piedad. El palacio tiene cinco plantas con cubierta de pizarra.

El alzado de la fachada principal se ordena mediante cinco ejes de vanos jerarquizados por el central, levemente adelantado, en el que se sitúa la gran puerta de acceso, emplazada en una altura media entre la planta de servicio y la planta de acceso. El eje central continúa en vertical con un balcón pétreo al que abre un acceso que presenta dintel recto coronado mediante frontón triangular, partido y avolutado, que introduce un jarrón central. Sobre ese hueco, el eje continúa con una ventana geminada que cierra sus dos huecos mediante dos pequeños arcos de medio punto. Todo ello se resuelve en piedra y se flanquea con pilastras y capiteles también de piedra.

El resto de los vanos de esta fachada, así como las esquinas, también se enmarcan con pilastras y capiteles de piedra. Los huecos son todos abalconados y ligeramente volados. Los de la planta de acceso se abren bajo un arco deprimido rectilíneo con clave resaltada. En el resto de las plantas se resuelven mediante dintel recto.

El eje central queda rematado con un frontón triangular partido sobre el que emerge una bóveda de pizarra horadada por un óculo. A cada lado de esa bóveda central, la cubierta del edificio presenta dos mansardas. En los extremos del frontón partido arranca una baranda pétrea que rodea toda la cubierta.

La fachada lateral este presenta tres ejes de vanos, encajados, asimismo, entre pilastras, y con un leve adelantamiento del eje central, el cual queda rematado por un frontón curvo que presenta un friso ricamente decorado. Esta fachada, en el piso primero, presenta un balcón central entre dos elegantes columnas de orden toscano. Por su parte, los huecos laterales de esa planta se enmarcan bajo dos amplios arcos deprimidos. El resto de los huecos son rasgados y adintelados y van enmarcados por pilastras. La cubierta presenta tres mansardas con las que se rematan los tres ejes de la fachada.

La fachada lateral oeste tiene una composición idéntica a la anterior aunque sin presencia del balcón central.
La articulación del programa residencial se encuentra condicionada a dos aspectos fundamentales, la segregación estricta de las circulaciones del propietario de las del servicio y la organización vertical de las distintas funciones.

El arquitecto Feine, para que no se interfirieran las circulaciones de los comitentes con el servicio, dispuso tres escaleras: dos de servicio (una que atraviesa todas las alturas desde el semisótano hasta la buhardilla y la otra que sube desde el semisótano hasta la planta baja) y una principal (asciende desde la planta baja hasta la tercera altura). La principal y la secundaria del semisótano son de armadura de madera y la de servicio cuenta con barandal de hierro fundido pintado de color negro y zancas de madera.

Las distintas funciones del programa se organizan en cinco niveles. El semisótano se destinaba a las instalaciones de la casa: cocina, planchero, guardarropa de la casa, carbonera, despensa, leñera, bodega, cuarto de calefacción, montaplatos (desaparecido), retrete y baño. Todos los espacios se conservan pero con distinta función, salvo la cocina y el cuarto de calefacción, que la mantienen.

La planta baja se reservaba a la zona pública representativa organizada en función de un vestíbulo central, con retrete (conservado en su estado original), montaplatos (desaparecido), salón, comedor, sala de billar, biblioteca, dos salones (uno pequeño y el otro de espera, desaparecidos) y hall de entrada. El vestíbulo cuenta con un frente de madera que cierra el acceso a la escalera principal. Todas las habitaciones contaban con chimeneas, que no se conservan. También han desaparecido los dos muebles que flanqueaban lateralmente el vestíbulo y que daban paso a los salones menores.

Las plantas primera y segunda se destinaban a los dormitorios de los propietarios (cinco en el primero y seis en el segundo), baños (todos desaparecidos) y la capilla emplazada en el piso segundo. Se ordenan mediante un vestíbulo central que da paso directo a las piezas dispuestas en fachada principal y a la escalera de servicio. Todas las habitaciones contaban con chimeneas, de las que sólo se conserva una dispuesta en el primer piso.

En la buhardilla, a la que sólo se accede por la escalera de servicio, se ubicaban las habitaciones del servicio, seis en total. El plano de sección del edificio indica la existencia de un lucernario sobre el espacio destinado a la capilla.
En cuanto a los materiales utilizados, destaca la piedra caliza gris, material con el que se resuelven mediante buena estereotomía la escalera exterior, la sillería acanalada de planta baja, los balcones de las plantas primera y segunda, los esquinales del edificio, las pilastras introducidas en las fachadas y toda la molduración de la cubierta, así como el balcón perimetral que le sirve de remate. Algunos elementos de la fachada, tales como los balaustres de las barandas de los balcones y las columnas de la fachada este, están resueltos con mármol rojo de Ereño. En los dos últimos pisos, las fachadas presentan bandas verticales resueltas con mampostería revocada y pintada.

El material de cubrición de la cubierta es la pizarra y la chapa de zinc (originalmente de plomo). En el interior y, a pesar de los cambios introducidos por dos propietarios diferentes, el edificio conserva con bastante fidelidad la distribución original proyectada por el arquitecto Feine, como se puede comprobar en el análisis de los planos que se conservan. Por su parte, en la decoración interior se mantiene la elegancia adscrita al diseño arquitectónico, como puede verse en las piezas que se han conservado desde su origen: vestíbulo, capilla y artesonado de la escalera principal.

El vestíbulo es el espacio de entrada en el que se quiere significar el poderío económico de Abaroa. Se consigue con una cuidada decoración hecha con materiales de gran calidad y vistoso colorismo (mármoles de diferentes colores, escayolas y estucos) y con la consecución de una escala monumental que se logra introduciendo en su interior un desnivel de cotas de planta y media. El desnivel se resuelve mediante un tramo de escalera que refuerza el efecto escenográfico del vestíbulo.

La capilla constituye un elemento característico del programa de la vivienda denominada burguesa que, en este caso, queda emplazado en un sitio central dentro de la composición de la fachada principal. Presenta una ornamentación muy elaborada: escayolas de diseños eclécticos en los techos, empanelados de madera en zócalos y vidrieras de vistoso cromatismo en ventana y puerta de acceso.

En la ambientación del interior de la casa Abaroa, como gran residencia unifamiliar burguesa, es importante la calidad y nobleza del trabajo en madera, que se manifiesta en la carpintería de los huecos, los suelos y los zócalos, las puertas de acceso, los armarios, el artesonado de la escalera principal y la escalera representativa.

También se conserva, parcialmente, el diseño del comedor, como se evidencia en el artesonado de madera del techo, en los tiradores de las ventanas entendidos como caballitos de mar y en algunas rejillas de la instalación de la calefacción original. Igualmente se conservan los tiradores originales, tanto en las piezas de la zona pública como de la privada, aunque son de diseños más sencillos. Las escayolas son de dibujo sencillo, tanto en la zona social como en la de noche, salvo en los plafones de las lámparas, que son más recargados.

El jardín del Palacio Abaroa es una ordenación de árboles y espacios entre ellos que conforman todo el entorno de la edificación del palacio, constituyendo un ámbito ajardinado en pendiente que, aunque vinculado al edificio principal, mantiene una relación espacial con su entorno urbano inmediato. El acceso al jardín se resuelve a través del acceso al recinto del palacio, que dispone un acceso peatonal junto a otro de acceso rodado, ambos insertos en un muro de piedra de mampostería de sólida construcción sobre la que se emplazan los elementos de piedra labrada que resuelven el remate horizontal del cierre, así como los dos pilarones que enmarcan el acceso rodado. Sobre la piedra, la verja de cierre está resuelta en un correcto diseño ecléctico.

Se conservan dos edificaciones en el jardín que constituyen elementos característicos del mismo y que contribuyen a dar una mayor prestancia al conjunto monumental, como son: la glorieta o pabellón de té, emplazada en el vértice noroeste de la delimitación y desde cuyo sótano arranca el túnel, hoy cegado, que comunicaba el recinto del jardín del palacio Abaroa con una parcela emplazada al otro lado de la calle colindante, y el grupo que configura la torreta de remate con la casa del guarda emplazadas ambas en el vértice noreste del muro de cerramiento del jardín.

En cuanto a la traza organizadora del jardín y, a pesar de los cambios que ha tenido en su historia, es en buena parte reconocible y recuperable, por cuanto que los recorridos por el mismo derivan del plano original en el que se definen los accesos a los elementos mencionados construidos sobre el propio jardín.

Forman parte del jardín, como elementos a conservar, todos los árboles actuales del mismo que tengan un perímetro de tronco igual o superior a 100 cm., incluido el que, junto al borde sur del muro de cerramiento, ha quedado fuera del recinto del jardín por desplazamiento de ese muro de cierre para el ensanchamiento de la calle de la ermita de la Piedad.

Ermita de la Piedad. Edificio exento, construido con muros de piedra, de planta rectangular y cubierta a triple vertiente, coronado en la vertical de la fachada principal mediante espadaña central de ojo único. Sobre esta fachada actúa como pórtico la prolongación del alero frontal, resuelta con volutas y decoraciones lineales, en la que se incorpora un chaflán con forma de cola de milano.

La fachada abre un amplio vano que se remata con un arco de medio punto. A la altura del arranque del arco una línea de imposta lisa recorre la fachada. La fachada principal está ejecutada con buena sillería de piedra caliza gris y termina rematada con un frontón triangular que aloja friso liso. El resto de las fachadas se resuelve en mampostería de piedra de sólida construcción.

En el muro sur, a la altura de la cabecera de la ermita, el edificio presenta un vano adintelado y abocinado.
El interior es un espacio cubierto con dos tramos de bóveda de crucería simple de dovelas de piedra arenisca y arco divisorio rebajado. En la cabecera, la ermita presenta un retablo neoclásico y una talla de madera policromada hispanoflamenca que representa un eccehomo. En el frente, destaca la reja de madera de talla barroca.

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